viernes, 12 de octubre de 2007

Gilipollas y cornudo

Me considero un auténtico gilipollas. Sí, eso es lo que soy, un puto gilipollas de mierda, no me importa reconocerlo. La gente me lo lleva repitiendo desde que era un chaval, y tras bastante tiempo de meditación, yo mismo puedo afirmarlo y asegurarlo con rotundidad : soy un gilipollas integral y no tengo remedio.

Pero no es ese el único calificativo que define a mi persona, no, utilizar sólo esa palabra daría lugar a una descripción inexacta de lo que soy. Aparte de gilipollas, soy un grandísimo cornudo.

Gilipollas y cornudo, así soy yo. Gilipollas desde que nací, y cornudo desde que la puta de mi ex-novia me puso los cuernos hace cinco meses.

Hoy en día ya no estamos juntos, pero no por que yo la dejara en respuesta a sus infidelidades, (estaba tan enamorado que la perdoné), sino porque ella de un día para otro me mandó a la mierda y se largó a vivir con uno de sus amantes sin ni siquiera darme una explicación o disculparse. ¡¡Fijaros si soy gilipollas!!.

Aunque ya no esté con ella, el tamaño de mis cuernos fue tan grande que me consideraré cornudo toda la vida. Por cierto me llamo Víctor y tengo 21 años. La puta de mi ex-novia, esa guarra que me rompió el corazón, me traicionó y me humilló se llama Lorena y tiene 19.

Los primeros indicios que me hicieron sospechar de mi condición de cornudo fueron unos mensajes en su móvil. Una tarde que la llevé al trabajo se dejó el móvil en el coche y leí ciertos mensajes que, aunque no dejaban claro que me estuviera poniendo los cuernos, hicieron ponerme en estado de "alerta".

Iván, así se llamaba el sujeto que le escribía esos mensajes, era un compañero suyo que andaba detrás de ella, según me confesó cuando le pedí explicaciones a esos mensajitos. El tipo se traía el típico tonteo que cualquier chico puede tener con una chica que está buena.

A todo esto, Lorena es una chica alta, ni gorda ni delgada, con pechos de tamaño mediano y un gran culo. De cara es normal, ni guapa ni fea, pero en general podemos decir que es una chica atractiva y de personalidad muy extrovertida, todo lo contrario que yo, pues soy bastante tímido, de pocas palabras, un chico un poco raro.

Bueno, pues después de aclararme Lorena que no tenía nada con ese chico y que simplemente era el típico pesado, me quedé más tranquilo y olvidé el tema.

Varios días despues, una tarde lluviosa que me dirigía en mi coche a recogerla al trabajo, suena el móvil y era ella para decirme que debido a la tormenta se había ido la luz durante una hora y por lo tanto iba a salir del trabajo más tarde para poder terminar el trabajo que tenía pendiente, y que ya la llevaría a casa algún compañero de trabajo, pues no podía decirme con exactitud a la hora que saldría.

En esos momentos yo prácticamente me encontraba llegando ya a su trabajo, y no se porque, en vez de pasar de largo, me detuve y aparqué el coche. Faltaban 5 minutos para las 7 de la tarde, la hora de salida del trabajo, aunque ella me había dicho que debido al apagón se iba a quedar más tiempo. Algo en mí me hizo desconfiar, y me quedé allí en el coche esperando, por si acaso veía algo raro.

Llovía con intensidad, y apenas podía ver con claridad a través de los cristales empañados y llenos de agua, pero me pareció divisar la silueta de Lorena, envuelta en un abrigo con capucha y caminando junto a un compañero del trabajo, el cual iba abrazado a ella y la cubría con un paraguas.

No me lo podía no creer, no era posible que Lorena me hubiera engañado de esa manera, seguramente el jefe les había dicho que se podían ir a la hora habitual y que ya terminarían las tareas al día siguiente, y ella para no volverme a llamar y hacerme dar la vuelta había decidido irse con ese compañero. Sí, eso es lo que pensé en un primer momento, confiaba plenamente en ella y no podía tratarse de un engaño ni nada parecido.

A continuación se montaron en un coche y yo los seguí, me extrañó la dirección que tomaron porque era justo la contraria de donde vive Lorena...

Empecé a mosquearme, el corazón empezó a latirme cada vez más rápido y tenía los ojos pegados al cristal intentando ver algún gesto amoroso en sus movimientos, algún beso o caricia, pero debido a la lluvia y a que era prácticamente de noche me era imposible ver nada con claridad.

Cuando entramos en un gran polígono industrial creí perderlos, debido a que se me coló un coche delante y al llegar a un cruce no ví en que dirección giraron. Intenté tranquilizarme a mí mismo y pacientemente me dediqué a dar unas vueltas por las calles del polígono, llena de camiones aparcados y de callejuelas que me hacían muy dificil volver a localizarlos.

Paré un momento el coche y se me ocurrió llamarla al móvil a ver qué me decía, pero justo en ese momento ví a unos 50 metros el coche pasar despacio y girar en una pequeña rotonda que había.

Rápidamente arranqué y sin acercarme demasiado para que no me vieran, los seguí hasta que aparcaron en una explanada detrás de unos camiones de esos gigantescos y que me hacían practicamente imposible ver lo que pasaba desde el sitio donde yo estaba.

La única opción que me quedó fue bajarme del coche y acercarme caminando. Habían encendido la luz de dentro del coche y los veía bastante bien, me oculté detrás de un camión y me puse a observar.

Me pareció verlos demasiado cerca el uno del otro, estaban riéndose y hablando, él a veces aproximaba su cuerpo al de ella y en un principio no veía bien lo que hacía. Parecían como pequeños achuchones, y además acercaba su boca a la suya...

Se estaban besando. Sí, mi novia Lorena, esa chica a la que tanto amaba se estaba besando con aquel chico, se abrazaban cada vez con más fuerza, mientras se reían juntos y veía aquella escalofriante cara de felicidad de mi novia.

Escalofriante porque me daba escalofríos que eso estuviera reálmente pasando y no fuera una pesadilla, nunca había visto ese brillo en sus ojos estando conmigo, esa sensación de felicidad que yo veía en su rostro estando con aquel chico.

Empezó a dolerme el estómago viendo aquella escena, el cuerpo de Lorena iluminado por la luz interior de aquel coche y a disposición de un tipejo cualquiera que estaba con una chica cuyo novio estaba a cuatro o cinco metros tiritando de frío y aguantando el llanto.

Durante algunos momentos mantuve la mirada perdida, me sentía hecho polvo, y cuando volví a mirarlos, el mundo se me vino definitivamente encima. Ella se había colocado en el asiento del conductor, encima de él, y se estaba quitando la camiseta. El chico hacía movimientos encorvándose hacia delante y agachando los brazos, sin duda era que se estaba quitando los pantalones. Seguramente también los calzoncillos.

Lorena se recogió el pelo en una coleta y empezaron a morrearse. Estuvieron así un par de minutos y luego ella le ayudó a quitarse la camiseta a él. Acto seguido ella se quitó el sujetador y sus bonitos pechos quedaron libres ante la cara de lujuria de aquel bastardo hijo de puta.

Comencé a encontrarme realmente mal, estaba calado de agua hasta los calzoncillos, muerto de frio y moralmente destrozado por lo que acababa de presenciar. Eché a correr y me metí en el coche, donde rompí a llorar y me dí cabezazos con el volante hasta no poder más.

Hacía dos días le había regalado un ramo de rosas, tuvimos una cena romántica en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, luego en una habitación de hotel pasamos una noche maravillosa, donde no paró de decirme lo mucho que me amaba.

La palabra gilipollas sonaba en mi cabeza con más fuerza que nunca, yo estaba ahí solo en mi coche, mojado de la cabeza a los pies, tiritando y llorando, mientras a unos cuantos metros mi novia se estaba enrollando con otro tío y le ofrecía su cuerpo. Posiblemente en esos momentos ya tendría la polla dentro del coño la muy zorra.

Pensé en irme pero no pude evitar volver a salir del coche y acercarme sigilosamente como un gilipollas para observar lo que seguía sucediendo en ese maldito Opel Astra negro, lugar de engendramiento de mis recién nacidos cuernos.

Estaban en plena faena los muy malditos. Sobre el cuerpo de aquel cerdo, Lorena botaba con los ojos cerrados, se movía frenéticamente arriba y abajo, mientras él le amasaba los pechos y la besaba en la boca. Casi vomito viendo la escena.

Me largué a casa, y estuve encerrado en la habitación hasta el día siguiente por la tarde. Sobre las 5 me llamó Lorena, se dirigía al trabajo y quería saber si podía ir a recogerla. Fijaros si soy gilipollas que le dije que sí, que allí estaría, soy tan cobarde y tan falto de autoestima que no tuve narices de mandarla a la mierda.

Además, a pesar de haberla visto con mis propios ojos como follaba con ese chico, aun tenía esperanzas de que ella me diese una posible "buena explicación", que de alguna forma justificase su comportamiento.

Bien, pues la recogí del trabajo, ella se montó en el coche y tras el tipico beso en la boca y con una sonrisa, me dijo ¿qué tal cielo? como si tal cosa. Qué puta, que actriz... Intenté a base de miradas hacerle ver que sabía lo que había pasado y que esperaba una explicación. Ella al principio no pareció entenderlo, pero tras unos segundos, me dijo: "venga, vamos a algún sitio tranquilo a tomar café y hablamos,vale mi amor?".

La historia que me contó fue la siguiente: según ella, aquel chico, compañero suyo, llevaba 9 años con la novia y cuando estaba a punto de casarse su novia lo ha dejado, y entró en una depresión tal que estaba pensando en el suicidio.

Como el chico estaba tan mal de ánimos, ella le habló de ir a algún sitio a tomar algo y charlar, pero él le dijo que no le apetecía ir a sitios con gente, que necesitaba tranquilidad y prefería quedarse en el coche hablando en un sitio tranquilo.

Siguió contándome que se pusieron a hablar y él en un momento dado rompió a llorar, y ella para consolarlo se abrazó a el. Estuvieron un rato así abrazados y poco a poco fueron surgiendo los besos, las caricias, etc por parte de él. Ella dice que "por pena" no le paró las manos a aquel tipejo, dejó que la besara y... en fin, acabaron liándose.

Lo que me negó es que follaran. Admitió que se quitó la parte de arriba y que estuvieron "frotándose" y esas cosas, pero que no la penetró. Se lo hice jurar y me lo juró por que se muriera su madre que no le había llegado a meter la polla. Yo, como el grandísimo gilipollas que soy, acabé tragando y creyendo lo que esa puta me decía.

Llegué incluso al extremo de pensar lo siguiente : "Total, si le ha salvado la vida al chaval a cambio de enseñarle las tetas y besarse un poco con él, supongo que el asunto no es tan grave y no debo darle más importancia".

Terminamos el café y la llevé a casa. En el camino, me chupó la polla mientras conducía. Nunca me había hecho eso, nunca. La muy puta consiguió que me durmiera esa noche mucho más tranquilo que el día anterior. Sólo un gilipollas como yo pudo creerse la trola que me metió, solo yo.

Nuestra relación siguió sin novedad durante un tiempo. Esto no significa que fuera viento en popa, pero tampoco mal del todo. Ella seguía siendo la que mandaba y la que me dirigía a su antojo como si fuera una marioneta. Había algunas veces cuando salíamos de copas, que ella se ponía a charlar con gente que conocía y yo me quedaba apartado como un gilipollas totálmente ignorado. Yo después se lo comentaba y mirándome con desprecio me decía que era un posesivo y que la dejara al menos libertad para hablar con sus amigos y amigas. Por no discutir yo optaba por callarme y le daba la razón. ¡¡Fijaros si soy gilipollas!.

Se acercó la navidad y por cuestiones de trabajo, yo aún no sabía si podía salir la noche de fin de año puesto que quizás tenía que currar el día 1 de enero por la mañana. Yo nunca he sido de mucho salir, en nochevieja prefiero quedarme con la familia, pero ella ya tenía reservadas las entradas para ir a una fiesta privada que organizaban unos amigos suyos en una discoteca.

Cuando le dije que yo quizás tenía que trabajar el día 1, lo primero que me soltó fue :

"¿Estás queriéndome decir que me voy a tener que quedar en mi casa en nochevieja?.¿Me estás dando a entender eso?".

"Esto.... mira Lorena, no es seguro pero sí, quizás tenga que trabajar, no depende de mí, el año pasado le tocó a Enrique y me parece que este año seré yo el que tenga que pringar...".

Acto seguido se acercó a mí, me besó, y cogiéndome de la mano me dijo:

"Mira cielo, nochevieja es una vez al año, y yo desde que tengo 16 años es comerme las uvas y salir por la puerta de casa, y no vuelvo hasta lo menos las 10 de la mañana. Es una pedazo de putada que tengas que currar el día 1, pero no creo que sea ningún problema que te quedes de fiesta hasta las 4 o la 5 no?".

Total, que seguimos un rato hablando del tema y más o menos me dio a entender que ella estaba dispuesta a salir de fiesta hiciese yo lo que hiciese.... Un comportamiento que salta a la vista que no es muy propio de una novia que quiere a su chico.

Pero soy tan cobarde que no me atrevía ni a ponerle mala cara, Lorena tenía mucho carácter y yo me dejaba pisotear con tal de no discutir y estar bien con ella. Ya se sabe que por amor se hacen muchas tonterías, pero es que lo mío se salía de los límites de la gilipollez.

Llegó el día de nochevieja y me confirmaron que tenía que trabajar al día siguiente por la mañana. Pasé un día espantoso, había intentado hablar con Lorena y no me cogía el móvil. Se acercaba la hora de cenar y ni ella me había llamado ni yo había podido hablar con ella.

Estaba que me moría de los nervios cuando por fin sonó el teléfono, era ella y noté rapidamente por su voz y forma de hablar que había bebido. Además se escuchaba mucho jaleo, era obvio que no estaba en casa. La muy hija de puta llevaba de copas desde por la tarde y acababa de llegar a su casa. Me dijo que iba a cenar y en cuanto se comiera las uvas salía pitando que había quedado con sus amigos y amigas a las 12 y media.

Parecía que daba por hecho que yo me iba a quedar en casa, ni siquiera me preguntó si iba a salir un rato, fuí yo el que hizo el comentario de que por quedarme hasta las 4 o las 5 no iba a pasar nada, que total ya he ido más de una noche al trabajo casi sin dormir.

Pues nada, despues de las uvas salí de casa, la recogí y fuimos a la fiesta. A mí me sonaban las caras de la gente pero no tenía confianza con ninguno, y como consecuencia del habitual comportamiento de Lorena, me ignoró totálmente y me quedé solo en una esquina como un gilipollas mirando como todo el mundo se divertía.

No estoy muy acostumbrado a beber, pero para intentar integrarme en el ambiente me tomé tres cubatas uno detrás del otro para hacer frente a mi extrema timidez. Me acerqué al grupo donde estaba mi novia y ella al verme se acercó, nos besamos y me presentó a algunos de sus amigos. La cara de uno de ellos me sonaba mucho... se trataba del chico del opel astra negro... pero con todas mis fuerzas logré borrar ese recuerdo de mi cabeza para que no me estropeara la noche y por fortuna lo conseguí.

A las 5 de la madrugada decidí marcharme y intenté darle a entender a Lorena que me gustaría que ella se hubiese marchado conmigo, pero no estaba por la labor y precisamente era cuando mejor se lo estaba pasando. Preferí no insistirle y tras despedirme abandoné la discoteca.

Iba caminando hasta el coche y dos chicos me avisaron que tuviera cuidado, que había un control de alcoholemia cerca, así que me monté en el coche y me esperé allí hasta que se pasara la borrachera. Al poco rato, me pareció escuchar dos voces femeninas detrás de mi coche a pocos metros, estaban orinando entre unos matorrales y dos chicos las esperaban cerca de unos coches.

Una de esas voces me resultó bastante familiar.... no hace falta que os diga de quien se trataba, verdad?. Era Lorena, de cuclillas sujetandose su vestido negro y meando mientras su amiga hacía lo mismo. Tenía la mitad de las tetas asomando por el escote y no paraba de reirse.

Por unos momentos pensé en salir del coche y dirigirme a ella pero como soy un cobarde me quedé allí observando. Terminaron de mear y fueron donde estaban los chicos. Uno de ellos, el ya famoso chico del opel astra negro, cogió a Lorena por el hombro y se montaron en el coche con el otro chico y la otra chica.

Si yo hubiese estado sereno me hubiese puesto histérico y con el corazón a mil por hora, pero debido a la borrachera estaba bastante atontado así que me tomé las cosas con calma y simplemente arranqué mi coche y los seguí hasta una zona de árboles cercana donde las parejas suelen ir a follar. Puse el coche lo suficientemente lejos para no ser visto y oculto tras los árboles me fui acercando hasta que conseguí situarme en un sitio donde veía perfecto lo que ocurría dentro del coche.

Un morreo de muerte, se estaban pegando un morreo de muerte, Lorena casi llevaba una teta fuera y aquel tio la estaba sobando como un cerdo. Estaban en el asiento de atrás, y su amiga y el otro tio estaban delante. Esto si que era el colmo, 2 parejas en un mismo coche, mi novia con aquel tío besándose como locos y dejándose meter mano con una teta practicamente fuera.

A los dos minutos su amiga se había quitado la parte de arriba y se estaba colocando encima de su pareja, podía observar perfectamente el movimiento de su brazo intentando colocarse la polla en el coño. Sus tetas eran mayores que las de mi novia y el tío solo paraba de chupárselas para mirar a su colega que estaba atrás con mi novia y vacilarle de lo que se estaba comiendo.

Como era de esperar los pechos de Lorena quedaron libres de aquel vestido y se lo quitó por completo, quedándose en tanga. Acto seguido se abalanzó sobre el chico y le quitó el pantalón. Despues, el chico se quedó tumbado, y a partir de ahí solo podía ver la cabeza de Lorena subiendo y bajando , subiendo y bajando... ¡¡Le estaba haciendo un mamazo a aquel cerdo!!.

Por algún extraño motivo, me llevé la mano al paquete y me noté la polla semidura. ¿Qué me estaba ocurriendo?. ¿Me estaba excitando con aquello?... Pero realmente ¿qué otra opción tenía?. La mezcla del alcohol con aquella situación tan impactante me hizo reaccionar de esa forma... y sin más me bajé los pantalones y comencé a masturbarme.

Lorena y aquel tio parecía no encontrar una postura que les gustara y de pronto salieron del coche. Él iba totálmente desnudo y ella con el tanga echado para un lado, mostrando su coño.

"¡Encima del capó!, ¡fóllatela encima del capó!", le decía su colega al otro tio sacando la cabeza por la ventanilla. Como comprenderéis queridos amigos de morbocornudos.com, la situación aquella era una pasada y yo casi estaba al borde de la locura, aunque con la polla dura como el acero sin poder evitarlo.

"¡Encima del capó!, ¡encima del capó!", gritaban desde dentro del coche la amiga de mi novia y su acompañante, y los otros dos se partían de risa fuera del coche, mientras yo, a varios metros de distancia escondido tras un árbol, observaba aquel cuadro como un gilipollas.

Y se la folló. Sí, la muy hija de puta acabó tumbada en el capó con la piernas abiertas a tope y el cuerpo de aquel cerdo encima. Se la folló hasta reventar, como una bestia, y mientras tanto la otra parejita los jaleaba desde dentro del coche a la vez que comenzaron también a follar.

Mi novia gozaba como una puta, gemía de placer, se tocaba las tetas y los pezones y el otro dale que te pego , cada vez se la metía más hondo y cuando estaba a punto de correrse, mi novia se puso de rodillas en el suelo, sacó la lengua y un torrente de leche cayó sobre su cara, lengua y pechos. No pude resistirlo y al ver la leche derramándose en el cuerpo de Lorena, me corrí como un cabrón.

Despues de eso abandoné el lugar, apenas tenía un par de horas para poder dormir algo, aunque no lo conseguí, y pasé la peor jornada laboral de mi vida, llegando incluso a vomitar de lo mal que me encontraba. Ella estuvo todo el día durmiendo y se despertó por la noche, debido a la insistencia de mis llamadas.

Le pregunté que qué tal lo había pasado, y me dijo que muy bien. Ella no tuvo ni el detalle de preguntarme a mí sobre qué tal en el trabajo, si estaba muy cansado ni nada de eso. No ví conveniente mencionarle en ese momento nada de lo ocurrido, y decidí esperar algunos días hasta que se me despejara la cabeza y poder aclarar las ideas. Yo era consciente de mi condición de gilipollas y no tenía valor para enfrentarme a ella ni para echarle nada en cara. ¿Tenía miedo de ella?. ¿Era miedo a perderla?. ¿Por qué coño no abría los ojos y la mandaba a la mierda?.

La cuestión es que no le dije nada hasta que una noche que nos habíamos quedado solos en mi casa, decidí sacar el tema de la nochevieja para ver si podía tirarle de la lengua y que me lo confesara y me pidiera perdón, en fin, lo lógico.

"Bueno cariño.. ¿qué tal en nochevieja? ¿que estuviste haciendo despues de que me fuera?".

Lorena, tras escuchar mi pregunta, se quedó unos segundos mirando el techo y luego echó a reir como nunca la había visto antes. Sí amigos, le entró un ataque de risa, incluso se orinó encima.

Yo me quedé como un gilipollas mirándola sin saber que hacer y cuando a la media hora paró de reirse, me dijo que la llevara a su casa que estaba muerta de sueño. No volví a sacar más el tema, ni ella me dijo nada, y unas semanas después me llamó una mañana al trabajo para decirme que no quería volver a verme.

Pues esta es mi historia, una historia real que necesitaba escribir y contarla a alguien, quizás así me sienta algo mejor, aunque al fin y al cabo tengo lo que me merezco, y no quiero culpar a nadie.

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