viernes, 12 de octubre de 2007

Infidelidad consentida

Siempre se me ha pasado por la cabeza la idea de ver a mi novia montándoselo con otro u otros, por alguna razón en especial esto me da mucho morbo... Quizá es porque ella sólo ha estado conmigo y me gustaría que pudiera apreciar otras sensaciones. Es como si quisiera que me pusiera los cuernos pero bajo mi supervisión...

Ya había hablado de esto con ella y me decía que si ella lo hiciera con otro, yo después me iba a arrepentir. El caso es que hemos entrado en un pequeño juego en el que ella me dice con quien le gustaría hacerlo o quien la da morbo... esa clase de cosas.

Mi novia se llama Ana, tiene 18 años, mide 1,65m, es morena y para que nos vamos a engañar... es un pibón que hace girar la cabeza a todo el que pasa a su lado. Tiene un culo muy bien formado y apretadito aunque lo que más destaca en ella son sus pechos, bastante grandes con una aureola y pezón perfectamente implantados.

Volviendo a lo de antes, ya se que suena un poco masoca querer que tu novia tenga sexo con otros tíos, pero no sé, a mi me crea un morbo difícil de describir, una sensación dulce y a la vez amarga. Quizá es porque me gustaría que otros pudieran tener algo que a mí me parece tan perfecto y bello.

Alguna vez me ha comentado algo de una "mesa valenciana", que por lo que me ha explicado es que se pone una mesa con tíos sentados alrededor y un mantel, debajo de la mesa tiene que estar una chica y los chicos tienen que bajarse los pantalones. Entonces la chica empieza a mamarle la polla a alguno de ellos. El juego consiste en que si alguno de la mesa se da cuenta (por la cara) de a quien le esta comiendo el rabo, este se elimina y así hasta que sólo quedan 2, que reciben la mamada completa.

Yo le pregunté con quien le gustaría hacer el juego si ella fuese la chica y comentó que con 3 o 4 que no vienen a cuento (en esta historia) y con un ex-novio suyo que de vez en cuando le escribía algún sms y con el cuál no había llegado a tener sexo. Yo me hice un poco el despistado sin dar mucha importancia a los nombres que me decía, pero en la mente se me quedó el nombre de éste último, Pedro.

Un día estábamos en la discoteca con varios amigos, Ana estaba un poco contentilla porque había bebido unas cuantas copas antes de entrar al local. Estaba impresionante, llevaba una camiseta con un señor escote el cual dejaba a la imaginación muy poco, dejando incluso a la vista una pequeña sombra de la aureola del pezón...

Ana cuando baila lo hace de una manera muy erótica, además de sus movimientos de cadera y pelvis pone unas caras de viciosa que me encantan.

En un momento dado, a eso de las 4 de la madrugada, yo me fuí a por una copa y a hablar con unos amigos, dejándola a ella allí bailando con unas amigas suyas. Cuando volví a la media hora, vi que había un chico con ella bailando de manera un poco sospechosa, entonces me acerqué y les dije hola.

El chico se me quedó mirando un poco sorprendido, y ante la tensión del ambiente, Ana me lo presentó. Era Pedro, aquel ex-novio... De pronto surgió en mi mente una idea... Era mi oportunidad de que ella probara algo diferente y además esa noche vendría a mi casa a dormir ya que no estaban mis padres.

Hablé un rato con él, y por su conversación no me parecía un mal chico. También notaba que no hacía mas que mirarla. Tras un rato de charla con él le ofrecí venir a tomar la última copa a mi casa, lo cual era perfecto para mi plan.

Cuando le dije a Ana que le había invitado, ella me miró con cara de no gustarle mucho la idea, porque ya sabía lo que yo estaba pensando... pero al final accedió.

Llegaron las 5 de la mañana y yo no aguantaba más. Por fin mis deseos iban a ser hechos realidad. Con unos cuantos bostezos hice saber que tenía ganas de irme. Pensé en no decir nada a Pedro para ver si él tenía "algún" interés en venir, y cuando vio que nos poníamos el abrigo se dirigió a Ana y le dijo que si ya nos íbamos.

Anticipándome a ella yo le contesté que sí, y que si quería, aun seguía en pie la invitación de la última copa, a lo cual dudó un poco, aunque cuando Ana le animó, éste se empezó a abrigar para salir de la discoteca.

Llegamos a mi casa y nos fuimos al salón, puse un poco de música y serví un par de whiskys con coca-cola. Comenzamos a hablar y Pedro nos contó lo que estudiaba, que no tenía novia, cosas banales y sin importancia. Yo de vez en cuando miraba a Ana y la hacía algún gesto disimulado haciendo que el vaso que yo sujetaba era una polla... pero ella me hacía señas de que no haría nada.

Pasó un tiempo y Pedro se disculpó para ir al baño. Cuando se fue le dije a Ana que este era el momento, le hice saber que ella también lo estaba deseando... le hice picar un poco la curiosidad diciendo que cómo de grande la tendría su ex, que seguro que no le cabría en la boca... También la dije que si no le gustaría saber si soy yo el único que se corre con sus fabulosas mamadas...

Ana parecía que estaba cayendo en mi trama y ya no decía un "no" tan tajante... Finalmente le dije que yo iba a decir que me sentía muy cansado y que me iba a la cama, pero que ellos podían seguir hablando. Ella hizo un gesto de disconformidad pero al final me dio el ok.

Cuando volvió Pedro yo dije lo previsto, entonces él dijo que entonces se iba, que ya era tarde. Ahí fue cuando Ana bordó su papel diciéndole que ella aún no tenía sueño, que si no le importaba quedarse un rato más... Pedro miró el reloj y dijo: está bien, pero solo un ratito más. Yo di las buenas noches, besé a mi chica en los labios y cerca del oído le susurré "haz que se corra 3 veces...".

Dije a Pedro que a ver si nos volvíamos a ver, que me había caído muy bien, e hice que salía del salón aunque en realidad me quedé de pié al lado de un entrante proporcionado por un tabique gracias al cual podía ver y oír toda la escena sin ser oído ni visto.

Ellos siguieron hablando. Ambos estaban sentados en el mismo sillón, el cual era de 3 plazas. Uno en cada extremo. Ana se había quitado las botas y estaba descalza. La conversación fluyó de manera que empezaron a recordar cuando estuvieron juntos y lo bien que lo pasaban.

De pronto Ana le dijo que le hubiera gustado hacer el amor con él, a lo cual este se quedó de piedra... Ana siguió hablando, le comentó que conmigo muy bien pero que quería saber si otros hombres gozaban tanto con ella o era sólo yo... También le dijo que yo le decía que sus mamadas eran geniales, y lo que darían otros hombres por que se la chupase...

De pronto vi como a Pedro le empezaba a crecer un bulto bajo los vaqueros. Vi que Ana también se dio cuenta e hizo un comentario que dio luz verde para que la situación se volviese totálmente "calurosa"...

"Desabróchate si estás mas cómodo", dijo con voz melosa mi novia.

Entonces Pedro se empezó a desabrochar las botones del pantalón. Poco a poco su polla iba subiendo y subiendo el calzoncillo. Parecía que escondía un buen arma. Sabía que esto le encantaría a Ana porque aunque ella me dice que no, se que le gustaría toparse con una buena polla (de las especiales) y este chico parecía que tenía una de estas.

Ana no apartaba los ojos del tremendo bulto que hacía una perfecta tienda de campaña con el boxer. Pedro ya parecía haber perdido el "miedo" inicial y dijo:

¿quieres verla?.
Hmm..es tan grande como parece?.
Eso me dicen...22 centímetros más o menos.
Wooow! venga!, sácatela por favor. Me encantaría vértela- dijo Ana impaciente.

Al instante, Pedro bajó levemente el boxer quedando al descubierto un tremendo rabo de mas de 20 cm y un grosor que sobrepasaba lo humano...Además aun no parecía estar en su máximo esplendor ya que el capullo no asomaba apenas y tenia piel del prepucio colgando.

¿Bueno qué?, ¿a qué esperas?-dijo Pedro.
Tío, vaya tranca, como debes de tener el capullo...
Míralo tu misma.

Ana alargó una mano y agarró la polla como si fuese un vaso de tubo. No lo podía creer, no podía cerrar la mano entera y aun podía poner un par de manos más por arriba. La tocaba como si fuese la primera polla que tenía en la mano.

Al momento se bajó del sillón y se puso de rodillas en frente de aquella barra de carne totálmente enhiesta. La agarró con las dos manos y bajó suavemente la carne que cubre el prepucio.

Wow! - exclamó Ana al ver salir aquel tremendo capullo rosado y resplandeciente.

¿Pero tu novio que pasa?, ¿tan pequeña la tiene?.
No, pero es que ésta es increíble, el capullo de la de mi novio es la mitad que éste...

Dicho esto, Ana empezó a pasar la lengua por el capullo como si fuese un helado de chocolate y éste empezó a brillar por la saliva que quedaba sobre él. Yo estaba flipando, estaba súper caliente y la polla se me salía de los pantalones pero me contuve y seguí observando.

Al cabo de un rato de chuparle de arriba a bajo la polla, Ana la empezó a engullir como ella sabía. Con un movimiento rápido y dulce a la vez, pajeando con una mano y con la otra jugando con los huevos.

Miré a Pedro que tenía la cabeza echada hacia atrás con los ojos casi en blanco... ¡qué cabrón, menuda mamada que le estaba haciendo mi novia!.

Al cabo de unos poco minutos, vi como Pedro empezaba a erizarse sobre el tresillo gracias a la tremenda chupada que Ana le estaba dando. Esta ya iba muy deprisa. Chup...chup, sonaba. Yo veía como la polla casi entraba por completo dentro de la garganta de Ana, era algo que nunca me había hecho a mí ya que decía que no podía... Pues no se como lo hacía con éste que tenía casi el doble de rabo que yo.

De vez en cuando notaba como toda la barra de carne entraba en la boca y rozaba sus bellos púbicos con la nariz y alguna arcada la hacía retirarse un poco. Era increíble. De pronto noté como Pedro se corría, llenando toda la boca de mi novia con su leche, de la cual no dejó que ni una gota se saliese.

-Trágatelo...-dijo Pedro.

Y vi como la garganta de Ana se hinchaba dejando pasar todo el líquido hacia su estómago. Joder!,pensé, esto nunca me lo ha hecho a mí... pero ya no había vuelta atrás. Era algo que yo había buscado.

Vamos, ahora quiero sentir ese pollón dentro de mi agujero...-dijo Ana comenzando a pajear de nuevo el pollón de Pedro, que se encontraba en semirelajación.

Cuando la polla ya estaba en su máximo esplendor nuevamente, mi novia se empezó a quitar la camiseta y a bajar sus pantalones quedando en frente de su ex en tanguita. Dios, que buena estaba, sus tetas colgaban como si fuesen dos globos perfectos y bien hinchados y sus pezones se encontraban erectos por la excitación.

Ana se subió a horcajadas sobre Pedro y le puso su chocho rasuradito a un palmo de la boca, él se inclinó un poco para quedar totalmente debajo de su preciosa y húmeda almeja para empezar a pasar la lengua por ella ayudándose de sus dedos, que parecían hacer delicias en la cabeza de Ana, ya que esta no paraba de gemir y moverse con pequeños retortijones...

Al pasar unos minutos de pleno sexo oral de él hacia ella, él ya había metido incluso cuatro dedos dentro de Ana.

¡Méteme tu polla ya!-dijo Ana.

Pedro la agarró por la cintura y empezó a hacerla bajar poco a poco, vi como su polla ya se encontraba a punto de tocar con su agujerito perfectamente dilatado... no se como todo eso iba a entrar ahí... entonces la soltó levemente y plof, se la clavó hasta la mitad. Parecía que la iba a partir en dos. Él sentado y ella de cuclillas.

Al momento Ana empezó a subir y a bajar, cada vez entraba más... ella daba pequeños gritos de dolor pero que se fueron transformando en varios aullidos de verdadera ninfómana.

La polla de Pedro ya había entrado entera por completo. Ana subía hasta que sólo quedaba el capullo dentro y volvía a bajar...Al rato Pedro la elevó y la puso a cuatro patas sobre el sofá y el de pié se la hincó por detrás mientras sus manos agarraban las tremendas tetas que se movían para delante y para detrás al ritmo de las embestidas. ¡Qué imagen!. Yo estaba viendo casi de frente toda la escena y casi me descuido y me ven, porque cada vez me estaba arrimando más.

Al rato de haber gemido y gritado con pasión, Pedro le susurró algo al oído. El primer pensamiento que se me pasó por la cabeza era que me había visto y pensé en retirarme a toda prisa, pero cuando vi la cara que puso ella, me di cuenta que no era eso.

Ana se volvió a él y le dijo: "con cuidado...vale?" a lo que él afirmó con la cabeza. ¡Le iba a dar por culo!. Vi como Pedro echaba saliva por la raja de mi chica y con un dedo la estimulaba el ano. Al poco puso su tremendo capullo en dirección al culo de Ana y empezó a apretar poco a poco...

No había entrado apenas nada cuando ZAS! Pedro empujó con toda su fuerza y el ano engulló la tremenda polla. Ana dio un gritó seco que sólo representaba dolor. Vi la cara que puso y... daba la impresión de que la había partido en dos.

Entonces Pedro empezó a bombear mientras con un dedo de su mano estimulaba el clítoris a Ana que estaba entrando en un estado de placer de sexta dimensión... Sus ojos totálmente en blanco y las rodillas apenas la sostenían.

Tras un rato de mete y saca, vi como Pedro ponía cara de placer y eyaculaba dentro del culo de mi chica. Al sacar la polla de su culo, estaba totalmente llena de flujos... Ana la miró y se la tragó entera nuevamente. La chupó y lamió hasta que no quedó ni una gota de nada. Vi como después se besaron apasionadamente y se vistieron.

Yo me fuí corriendo a la habitación, me puse el pijama y me metí en la cama y esperé a oír el ruido de la puerta para hacerme el dormido. Vi como la silueta de Ana entraba en la habitación y se metía al servicio. Tardó 5 minutos en salir. Se metió en la cama, puso la mano sobre mi paquete y oí como un suspiro seguido de un "que pena...".