viernes, 12 de octubre de 2007

Los primeros cuernos de mi marido

Me ha llamado la atención vuestra página y me he decidido a contaros como fueron los primeros cuernos que le puse a mi marido Javier. Sucedió en este último verano y desde entonces se ha convertido en un cornudo esclavo.

Me llamo Pilar, tengo 51 años y hasta ese momento nunca se me había ocurrido hacer nada así. Soy bastante cortada en el tema del sexo pero ahora estoy despertando. No soy ni guapa ni fea, normalita, melena larga pelirroja y bajita (no llego a 1,60cm), no tengo grandes pechos ni un culo espectacular, si algo hay que descartar de mi físico son mis piernas.

Tengo una empresa y mi marido siempre me decía que a ver si invitaba a una empleada, Gemma de 25 años, a pasar un fin de semana en nuestra casa de campo, le gustaba fantasear que hacíamos un trío con ella.

Un día, ya cansada de tanta insistencia le dije que Gemma salía con un compañero, Carlos de 37, y que no vendría sola. Él dijo que bueno, que tampoco le haría ascos a un intercambio, a ver si con otro aprendía algo, que era bastante sosa.

Un poco cortada les propuse a Carlos y Gemma que vinieran a pasar un fin de semana de Junio a nuestra casa. Carlos siempre me ha gustado, es un hombre alto, fuerte y guapo. Gemma es la típica niña mona rubia, tetas enormes y culo de los que llaman la atención. No dudaron un instante en decirme que vendrían.

Yo estaba un poco nerviosa porque no sabía como iba a reaccionar, me imaginaba que me cortaría y que al final Javier se lo montaría con Carlos y Gemma, aunque otras veces pensaba que a lo mejor el que se cortaba era el y no pasaba nada.

El viernes por la tarde se presentaron a eso de las seis de la tarde en nuestra casa. Gemma llevaba un vestido corto amarillo y unas sandalias con tacón, Carlos un polo rojo y bermudas vaqueros. Javier iba de sport y yo con una camisola blanca y debajo un bikini negro. Tras presentar a Carlos a mi marido, nos fuimos los 4 a ver la casa y los dejamos en su habitación, diciendoles que les esperábamos en la piscina.

Al poco tiempo bajaron los dos. Carlos llevaba una camiseta de tirantes y un bañador corto, de competición el cual mostraba lo bien dotado que estaba. Gemma un bikini blanco y el tanga dejaba ver su hermoso culo. Javier llevaba un bañador hasta las rodillas.

Tras tontear un poco con el agua, nos metimos los 4 en la piscina y Javier, al poco tiempo le dijo a Gemma que le acompañase a por unas bebidas. Carlos se quedo cerca de mí y me dijo: Joder con tu marido, no pierde el tiempo, has visto como le ha tocado el culo a Gemma, aunque no me extraña, ella es tan puta y me tiene muy harto.

Cuando volvieron nos llamaron y nos sentamos los 4 al borde de la piscina. Javier sin cortarse un pelo le dijo a Carlos: Gemma me ha dicho que hacéis intercambio de parejas, a lo cual yo le contesté, siempre que la otra parte merezca la pena, siempre con personas mayores que nosotros, y en este caso creo que se dan esas condiciones. Los 4 nos pusimos a reir (yo muy nerviosa) y sin cortarse un pelo Gemma le metió la mano a Javier por debajo del bañador y le empezó a masturbar.

Yo estaba bastante caliente y Carlos me cogió de las manos y me susurró al oído, no haremos nada que tú no quieras hacer, si quieres nos vamos a otro sitio y hablamos. Yo le respondí que vale, pero que si mi marido me engañaba yo no iba a ser menos.

Nos levantamos y nos marchamos sin que se dieran cuenta, Gemma le estaba comiendo la polla a Javier y este tenía los ojos cerrados. Llevé a Carlos a mi habitación y nos sentamos en la cama a hablar, le dije que era la primera vez que hacía algo así y que quería que fuera en mi cama de matrimonio, que tuviera cuidado y comprensión conmigo.

La verdad es que fue muy cariñoso, me cogió de los hombros y empezó a besarme, primero en los labios, en los ojos, en la nuca y bajó por mi cuerpo, cuando quise darme cuenta estaba tumbada en la cama y tenía su cabeza entre mis piernas, algo que nunca había hecho mi marido.

No se como, pero me estaba calentando mas y mas, y mis manos le quitaron su bañador, al separarnos nos miramos a la cara y le dije: dame tu polla, nunca he comido una y quiero probarla. Él sonriendo, cogió mi cabeza y la acercó a su enorme polla, unos 25 cm según me dijo luego, y le introdujo en mi boca, se volvió a tumbar y su lengua jugaba con mi clítoris mientras un dedo se metía en mi culo. Empecé a correrme pero seguía comiendo su rabo.

Me cogió la cara y sacó su polla de mi boca, ahora toca follarte ese coño tan mojadito y caliente que tienes, yo perdí toda vergüenza y le dije, adelante, fóllame y déjame bien saciada, quiero toda tu polla dentro de mí. No se las veces que me corrí antes de que él lo hiciera, pero fue delicioso.

Cuando al fin lo hizo, abrí los ojos y miré a la puerta, Javier estaba allí parado masturbándose y Gemma se acercó y me dio un beso en la boca. ¿A que has disfrutado de Carlos?, qué suerte tienes, tu marido la tiene muy pequeña y no me ha dejado satisfecha, échate a un lado y déjame a mí también disfrutar.

Miré a Carlos, el cual con un gesto de cabeza me dijo que hiciera lo que decía Gemma y cuando me iba a levantar me cogió y me dijo: ahora voy a follarme el culo de Gemma, chúpaselo bien y luego dame tu coño que quiero comérmelo otra vez.

Eso me puso muy excitada, nunca antes le había chupado a ninguna mujer parte de su cuerpo, pero estaba dispuesta a todo con tal de volver a sentir la lengua de Carlos en mi cuerpo otra vez. Gemma se reía a ver como le obedecía, mira la puta de la jefa, seguro que nunca has disfrutado tanto como hoy, y no me extraña, tu maridito no sirve para nada.

Javier no dijo nada y empecé a masajearla el culo y separándola las nalgas, mi lengua empezó a jugar con ese agujero que hasta hacia poco había tenido dentro la polla de mi marido. Gemma le dijo a Carlos que quería ya su rabo dentro de ella pero que yo me sentara donde ella me viera bien, nada de comerme el coño, que me masturbara o lo hiciera con Javier.

Ya no aguante más y la dije que mi marido hoy no me tocaba, que estaba dispuesta solo a mirar si por la noche Carlos y yo la pasábamos juntos. Accedieron, me separé y pude observar como la hermosa polla de Carlos entraba dentro de Gemma, la muy zorra me miraba y se relamía diciéndome, ves, yo se lo que le gusta a Carlos y el sabe complacerme, Javier me ha dicho que tu culo es virgen, pero eso sería el premio para Carlos por la noche.

Al tercer o cuarto empujón Carlos ya le había metido toda su polla dentro del culo de Gemma, solo viéndoles me volví a correr sentada al borde de la cama, gire la cabeza y me encontré con la polla de Javier a la altura de mi cara. Cómesela me gritó Gemma, yo no sabía que hacer y mirando a Carlos a los ojos buscando una respuesta este asintió..

Que diferencia entre esta polla y la que hacia poco había estado comiendo, pero estaba tan caliente que me dio lo mismo y tras metérmela entera en la boca, con una mano me volví a masturbar, Javier con sus manos me apretaba contra su cuerpo y sin avisarme, se corrió dentro de mi boca. Al sentir ese líquido viscoso y caliente, me separe de él y lo escupí. Gemma y Carlos no se dieron cuenta, ella gritaba de placer y él tenía los ojos cerrados y al poco tiempo ambos se fundieron en un orgasmos conjunto.

Una vez que nos habíamos recuperado del esfuerzo, nos dimos una ducha, yo con Carlos y Gemma con Javier, nos pusimos algo de ropa y nos bajamos a preparar una cena con la que reponer energías.

Javier estaba muy contento con lo ocurrido, aunque Gemma y yo le tratábamos con desprecio, alabando el buen hacer de Carlos. Joder con la Jefa dijo Gemma, nunca había comido una polla y hoy se ha llevado ración doble jajajajaja. Carlos me pregunto si había deseado alguna vez estar con otra mujer y yo le respondí que no, pero que estaban ocurriendo muchas cosas y que mi vida había experimentado un cambio.

Sobre las once y media nos fuimos a dormir, yo con Carlos y Gemma y Javier juntos. Cuando nos quedamos en la habitación le dije a Carlos que no quería probar el sexo anal, que me daba miedo y que él estaba demasiado dotado para hacérmelo. No se molesto, si quieres solo dormimos me dijo. Nos abrazamos y nos quedamos dormidos muy juntos.

Me desperté al notar un cuerpo caliente junto al mío y un ligero ruido en la habitación. Gemma se había venido a nuestra cama y me estaba tocando desde atrás, me hice la dormida y cuando sus manos llegaron a mi pecho, tenía los pezones a punto de reventar, gemí un poco pero no abrí los ojos, quería saber que se siente al estar con otra mujer. Gemma sabía muy bien lo que hace y bajo una mano y me empezó a tocar el coño mientras lamía mi cuello. Note las manos de Carlos sobre mi cuerpo y los dije: no paréis, hacerme todo lo que queráis.

Os puedo asegurar que nunca pensé que hacer el amor con otra mujer fuera tan placentero, aunque estaba destrozada de la sesión de la tarde, no me importo. Gemma me ofreció sus pechos los cuales no dude en chupar, estrujar, mordisquear y manosear, mientras Carlos me comía por debajo.

Esa fue la primera, pero no la única vez que puse los cuernos a Javier. Aunque sigo siendo tímida, voy abriéndome más a los placeres de la vida y ser ha abierto un camino nuevo con la relación que mantenemos con Carlos y Gemma.

Un día vino Pedro , un cliente nuestro muy importante, con su contable Luis (de unos 62 años, calvo y gordo), para hablar sobre la bajada de sus pedidos. Normalmente se reunía con mi hermano y mi padre, pero el primero estaba también de vacaciones y mi padre estaba pasando unos días fueras, debido a una enfermedad.

Como ya os conté, al ser bajita me gusta mucho ponerme zapatos de tacón alto, y ese día llevaba un vestidito de flores, escotado y cortito. Siempre me había gustado Pedro, un chico de unos 28 años, alto y fuerte, muy inteligente y algo golfo, según lo que me había contado mi hermano. Su empresa se encuentra en Ciudad Real y cuando venía a Madrid, terminaban la noche de juerga mi hermano y él.

Al empezar la reunión les ofrecí de beber y Pedro me dijo que mi hermano siempre le preparaba un cuba libre bien cargado, Luis solo me pidió una cervecita bien fresca. La nevera la tenemos dentro de la sala de reuniones y al agacharme, separe las piernas un poco, para que Pedro me mirase bien (ya me había fijado en que su mirada se centraba en mi culo y en mis piernas).

Al darme la vuelta me encontré que Pedro estaba junto a mí, y me dijo: "sabes que cada día estas más guapa", joder tu marido no debe buscar nada fuera de casa como otros, seguro que se le pone dura con solo mirarte. Yo me sonroje y le dije, Pedro que malo eres, un chico tan joven y guapo como tu seguro que tiene a todas las mujeres locas por tí.

Luis tenía la cabeza agachada y parecía no prestar atención a nuestra conversación. Pedro me cogió las bebidas y, acercándose mucho a mí, rozando su cuerpo con el mío me susurro, a mi me pones cachondo desde el primer momento en que te ví. Sentí una oleada de calor dentro de mí.

Nos sentamos muy juntos y empezamos a hablar sobre la cuestión de los pedidos, pero mi cabeza solo pensaba en como sería Pedro desnudo, como tendría su polla, seria dulce o brusco. Él pareció darse cuenta y poniéndome una mano sobre mi muslo dijo: Luis, creo que esta puta necesita que la follen ahora, y sin cortarse, metió su mano por debajo del vestido. Yo tenía toda la braga mojada y separe las piernas para que me tocara bien.

Luis se acerco y sin decir palabra, metió una mano en mi escote y se puso a magrearme las tetas. Yo cerré los ojos y me deje hacer. En un momento me levantaron de la silla y me pusieron sobre la mesa, Pedro me quito las bragas y se las guardo en un bolsillo "Si quieres recuperarlas tienes que dejarnos satisfechos a los dos". Estaba tan excitada que no me importaba como era Luis, yo quería que Pedro me follara ya.

Vale los dije, pero aquí no que nos pueden oír, esta tarde si queréis en mi casa o en vuestro hotel. ¿Y que dirá Javier? me pregunto Pedro. Nada le respondí, hará lo que yo le diga. Que bien, a Luis le gusta follar y que le follen, pero yo prefiero a una buena hembra antes que el culo de otro tío. Pero no nos podemos ir así, y cogiendo mi cabeza con sus manos me acerco a su pantalón, se lo baje y me puse a comerle la polla, bien gorda pero no muy grande (indudablemente no tanto como la de Carlos). No tardo en correrse en mi cara, y luego se la comí a Luis, una polla pequeña y delgadita.

Cuando ambos se hubieron corrido, y sin que Pedro me devolviera las bragas, se marcharon. Yo llame a Javier y le dije que esa tarde tendríamos visita de Pedro y de Luis. No le dije lo que había planeado.

A las 7 de la tarde llegaron a nuestra casa. Yo me había puesto un minivestido rojo, sandalias altas del mismo color y un tanguita negro. No llevaba sujetador. Javier llevaba pantalones cortos de deporte y una camiseta. Pedro y Luis entraron y Javier les ofreció una copa.

Que guapa estas Pilar, me dijo Luis, seguro que tu marido no sabe que has perdido las bragas esta mañana. Javier le miro con cara de asombro. Javier no me folla bien, y espero que vosotros dos hoy le enseñéis como debe tratarme, y quiero verte follar a Luis.

Javier, desde nuestra primera experiencia me obedece, ya que sabe que es más fácil conseguir chicas jóvenes conmigo que por él solo. Me acerque a Pedro y le metí mano diciéndole, esta mañana me habéis dejado muy caliente y quiero mi ración de polla, y como soy la única zorra aquí, necesito que os corráis los 3 encima mío.

Pero antes quiero ver como Javier y Luis se comen mutuamente sus pollas. Eso esta echo dijo Luis y sin perder un momento le metió mano a Javier y se puso a morrear con él. Yo no soltaba la polla de Pedro, la notaba como crecía en mi mano. En menos de un minuto Luis tenía la polla de Javier dentro de su boca y mi maridito, con los ojos cerrados no paraba de gemir. Pedro me quito el vestidito y su lengua empezó a jugar con mis pechos, tenía los pezones a punto de reventar.

Antes de que me diera cuenta Pedro me había tumbado en un sofá y estaba comiéndome el coño mientras que Javier y Luis estaban tumbados en el suelo haciendo un 69. Me excito mucho ver como mi maridito comía esa polla diminuta y lo hacia con verdadero gusto, como disfrutaría el cabron comiendo una buena polla como la de Carlos o Pedro.

Cuando ya estaba lo suficientemente mojada, Pedro me ofreció su polla y sin mediar palabra, me la metí en la boca y empecé a comérsela. Pedro dijo a Javier y a Luis que se acercaran a nosotros y que por nada del mundo se corriesen antes de que él lo hiciera. Se pusieron junto a mi cara y yo alternaba las 3 pollas dentro de mi boca. El primero en correrse, como no, fue Javier, poco después Luis, y el último Pedro Me llenaron la cara y los pechos de su leche calentita.

Yo no me llegue a correr, pero estaba muy caliente. Le dije a Pedro que necesitaba disfrutar y el me propuso algo sorprendente, vamos a hacer el tren. Me voy a follar el culo de Javier y este te follará a tí y tu mientras, le chupas bien el culo a Luis para que luego se lo folle tu marido si quiere. No, le dije yo, quiero que me folles tu o Luis, nunca Javier. El siempre me propone hacérmelo por el culo pero quiero que le pruebe el antes, pero con Luis, tu polla es mía.

La zorra manda dijo Pedro, el cual cogió a Javier de la cabeza, le agacho y le acercó su polla. No dudo y se la metió en la boca mientras yo me masturbaba disfrutando de la vista. En un momento Pedro estaba preparado y separando mis piernas, me clavo su polla. Luis estaba disfrutando otra vez, de la boca de mi marido y cuando estaba listo, se unto el culo con una crema que traía y se puso a follarlo en mis narices

Al principio Javier se quejaba un poco pero enseguida cambiaron sus gritos por gemidos y se le veía en la cara como estaba disfrutando. Yo mientras sufría fuertes embestidas de Pedro y, dejándome ir, me corrí como una verdadera loca. Luego me puso a 4 patas y volvió al ataque, volviendo a tener un orgasmo antes de que él se corriese.

Luis se corrió dentro de Javier, el cual se dejo caer al suelo con una cara de felicidad que nunca había visto. Esto hizo que tuviese un tercer orgasmo y, por fin, Pedro se corrió en mi culo y espalda.

Esa noche folle con Luis y Pedro en mi habitación mientras que Javier se marcho solo a la de invitados, aunque Luis volvió con él, pero eso sí, una vez que había disfrutado con mi cuerpo.

A la mañana siguiente, Pedro y yo nos duchamos juntos, volvió a hacérmelo allí de pie, y luego se marcharon a Ciudad Real. Estoy esperando que vuelvan para repetirlo, y me gustaría que Carlos y Gemma también estuvieran presentes. No quiero imaginarme como sería ser follada por Carlos y Pedro uno detrás del otro, y la cara de Gemma al ver como Luis disfruta del culo de Javier.