viernes, 12 de octubre de 2007

Mi esposa estrenada por otro

Lo que les voy a contar es el relato de cómo mi esposa fue “estrenada” por otro hombre.

Desde hacía tiempo tenía la fantasía, cada vez más fuerte, de verla follada y que sintiera placer con otras pollas y que otros hombres sintieran el placer de tenerla.

No me atrevía a contarle nada pensando en que podría enfadarse, pero las continuas visitas a páginas de parejas, cornudos etc. y las conversaciones que mantenía con distintos individuos me fueron calentando cada vez más.

Empecé a sacarle fotos desnuda que mostraba a otros hombres y con las cuales algunos se masturbaban diciéndome cosas de ella y como se corrían con ella. He de confesar que aquello me ponía a mil.

Un buen día me decidí a sondearla y mientras le mostraba paginas con fotos de locales liberales y de anuncios de parejas me atreví a sugerirle que me gustaría ir con ella a un lugar de esos y probar las salas oscuras etc. Ella me pregunto si no me importaría que lo hiciera con otros, a lo que yo le dije que no me importaría que tuviera sexo con otro.

Mi sorpresa fue que aceptó ir un día a probar.

A través de Internet contacté con distintos hombres hasta dar con un candidato adecuado. Era un chico de 30 años, con experiencia, con lugar de residencia cercano, y lo mejor de todo, bien dotado. Pude comprobar que su miembro era grande (según él unos 23 cms.) y además grueso. Perfecto.

Le estuve enseñando fotos de ella y le gustó muchísimo, decía que nada más mirarla se le ponía dura y que estaba deseando follarla. Trazamos un plan para quedar el día que fuéramos a ir al local y que coincidiésemos allí como si no estuviera preparado, además de darle algunos consejos sobre cosas que a ella la ponen caliente que le hagan.

Por fín llegó el día y ella se puso muy sexy. Ella tiene 40 años, media melena de color castaño, unos pechos muy bonitos y algo puntiagudos con pezones grandes y unas caderas anchas que uffff. Ese día se depiló el vello negro de su sexo hasta dejarse solamente una fina tirita de vellitos muy cortos. Se puso la mejor lencería que tenía y un vestido negro, muy ligero y algo cortito, con aberturas al lado de los muslos.

Ya en el local, mientras tomábamos algo en la barra se acercó mi contacto y empezamos a charlar y tomar copas. Mi esposa con más de dos ya se pone muy alegre.

El preguntó de ir a bailar a lo que yo le contesté que no, pero la animé a ella a que fuera con él.

Con la música ligera ella se puso delante de él con las piernas abiertas y algo flexionadas, moviendo sus caderas a un lado y otro. Yo observaba y pensaba en el calentón que estaría sufriendo él. Al poco él se arrimó a ella introdujo una pierna entre las de ella de modo que con el baile la pierna de cada uno frotaba el sexo del otro. Aquello empezaba bien.

Cuando más tarde pasaron a la música lenta el la cogió por la cintura pegando su pelvis contra la de ella y ella le echo los brazos alrededor del cuello. Así bailando observé que el frotaba su paquete abultado contra ella mientras empezó a decirle cosas al oído y pasarle la lengua por el cuello y sus labios mientras con una mano le apretaba el culo y con la otra una teta. Después separó su mano y tomando la de ella la puso sobre el bulto de su miembro que ella empezó a acariciar suavemente.

Cuando ambos estaban a tope nos fuimos a la zona reservada para tener sexo. Allí la empecé a besar en la boca y a levantarle el vestido para, echándole a un lado el tanga; meterle un dedo en su coño ya húmedo.

Cuando empezó a gemir retiré mi mano y abriéndole aun mas las piernas le hice un gesto a Dani (así se llamaba) para que siguiera. Empezó a besar a mi esposa en la boca, cuello y orejas mientras le acariciaba el clítoris y metía algún que otro dedo en ella. Pronto se sacó su polla que estaba totalmente erecta y llevo una mano de ella hacia su miembro. Mi esposa se puso a masturbarlo con deseo y estaba tan caliente que se separó, lo tumbó y se la metió en la boca mamándosela como una loca mientras yo desde detrás le tocaba el coño y me masturbaba.

Ella misma se desembarazó pronto de su ropa y casi arrancó la de él de caliente que estaba y agarrándole la polla se la introdujo un poco en su coño para después dejarse caer sobre toda ella, clavándosela bien dentro.

La cabalgada que le dio fue espectacular, dando saltos sobre su polla, con sus tetas bailándole y gritando de placer:

- Mmmmmmmm, que bien follaaasss!!!! Que pedazo de polla me estàs metiendo cabrón! Debía estar pasándolo muy bien porque nunca antes se había comportado así.

El le decía te gusta putita? Follas de maravilla y tu coño es tan calido que tengo ganas de llenarlo de leche.

Mientras, yo al lado me estaba haciendo la mejor paja de mi vida. Cuando ella empezó a decir que se iba a correr pedí que él se la sacara para metérsela yo mientras ella se corría y que en pleno orgasmo se la mamara a Dani. Me excitaba mucho la idea de que alguien se corriera en su boca ya que a mi no me dejaba hacerlo y siempre se la sacaba cuando eyaculaba. Previamente le había pedido a Dani que no avisara cuando se fuera a correr de manera que al menos el primer chorreón le entrara.

Mi mujer en pleno éxtasis de orgasmo le chupaba y masturbaba su polla rápidamente mientras yo desde debajo no perdía detalle. Así pude observar como llegó el gran momento, como cerró los ojos inclinando su cabeza hacia el techo, emitió un AAAHHHGGG! y le sacudió una descarga de semen caliente y espeso en su boca. Ella durante una fracción de segundo hizo gesto como de sacársela, pero para mi sorpresa siguió chupándosela mientras recibía una descarga tras otra de semen que le llenaba la boca, le salía por los labios y alguna gota que otra caía sobre mi.

Ahí ya no pude más y ante tanto placer descargué toda mi leche dejándole bien lleno el coño.

Es la relación sexual más placentera que he tenido y por fin pude ver cumplido mi sueño de que ella y otros sintieran el mismo placer.